Queridos hermanos hispanos:
En este día tan significativo para la Hispanidad, tengo el honor de dirigirme a los hispanos del mundo desde Medina del Campo, con el agradecimiento y la convicción de que compartimos una historia, una lengua y una cultura que nos unen a través del tiempo y del océano.
Quiero comenzar agradeciendo a mis padres, Manuel y Marta, quienes me inculcaron el amor a nuestra Madre Patria y me enseñaron a pensar, vivir y amar en español. Gracias a ellos comprendí que nuestras raíces, nuestra memoria y los vínculos entre nuestros pueblos constituyen un legado que debemos conservar y transmitir.
Hoy nos reúne Medina del Campo, villa estrechamente vinculada a Isabel la Católica y a momentos decisivos de nuestra historia. La Hispanidad se forjó a ambos lados del Atlántico mediante viajes, encuentros, intercambios y lazos humanos, familiares, culturales y comerciales que fueron entrelazando nuestros destinos.
Recordemos a Bernal Díaz del Castillo, nacido en Medina del Campo, quien viajó a Nueva España y nos legó su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Su vida nos recuerda que nuestra historia se construyó a través de personas y pueblos cuyos caminos terminaron unidos.
Recordemos también a la descendencia de Moctezuma, que hizo su vida en estas tierras, y los numerosos vínculos familiares y culturales que forman parte de nuestra herencia común. La Hispanidad pertenece a todos sus pueblos y se reconoce en la riqueza de una historia compartida.
Contemplemos, además, la estatua de Isabel la Católica que Medina del Campo recibió en 2004, donada por el escultor mexicano Carlos Terres. Esta obra representa un hermoso gesto de reconocimiento y gratitud entre España y México, y simboliza la continuidad de los lazos que nos unen.
Isabel la Católica: memoria, fe y legado
Si hablamos de Medina del Campo, debemos recordar especialmente a Isabel la Católica. Nacida en Madrigal de las Altas Torres, otorgó su testamento en esta villa el 12 de octubre de 1504 y murió aquí semanas después.
Su legado nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad histórica, la dignidad humana y el bien común. En su codicilo dejó instrucciones para que los habitantes de las tierras americanas fueran bien y justamente tratados, y para que sus personas y bienes recibieran protección. Estas disposiciones forman parte de una tradición que nos invita a considerar la justicia y la responsabilidad como principios fundamentales de la vida pública.
También permanece viva la dimensión espiritual de su legado. La causa de beatificación y canonización de Isabel la Católica continúa abierta en la Iglesia. Quienes deseamos verla reconocida como santa encontramos en esta aspiración una invitación a profundizar en su vida y su fe, y a inspirarnos en la caridad, la justicia y el servicio al prójimo.
Que su memoria nos impulse a vivir con responsabilidad y a trabajar por el bien común.
Personas y entidades al servicio de la Hispanidad
La transmisión de nuestra historia es fruto del trabajo de investigadores, escritores, divulgadores, instituciones y ciudadanos que dedican su esfuerzo a conocer y difundir nuestro patrimonio.
Quiero reconocer a Juan Miguel Zunzunegui, Patricio Lons, Marcelo Gullo, Elvira Roca Barea, Cesáreo Jarabo, Rafael Aita, Francisco González, aquí presente; Julio Henche, aquí presente; Magdalena Suárez; Luis Antequera; José Manuel Azcona; César Pérez Guevara; Agustín Máximo Garay; y Francisco Maganto, compositor del himno de la Hispanidad que acabamos de escuchar. Reconozco asimismo a los creadores de la Academia de la Historia y a tantos autores, investigadores y divulgadores que contribuyen a mantener vivo el conocimiento de nuestro pasado.
Quiero expresar también mi reconocimiento a las entidades que, desde la sociedad civil, convierten esta vocación cultural en encuentros, proyectos y acciones concretas: la Federación de Entidades y Asociaciones Hispanistas, a la que pertenezco; el Círculo Hispanista Complutense; Reinos de España; el Real Casino de Madrid; el Círculo de Recreo de Medina del Campo; el Instituto de Geopolítica y Estudios Estratégicos de Colombia, aquí presente; los Hispanistas de Chile; los Reunificacionistas; Héroes de Cavite; Hispanopedia; REAL8; el Protocolo de Santa Pola; Hispania Nostra, y tantas otras asociaciones e iniciativas comprometidas con nuestra herencia común.
A todas ellas, así como a las personas que hoy no podemos nombrar individualmente, les transmito mi gratitud. Su labor amplía el conocimiento, fortalece los vínculos y contribuye a que la Hispanidad sea una realidad viva, compartida y proyectada hacia el futuro.
Medina del Campo, sede de la Nueva Hispanidad
Medina del Campo no solo conserva una memoria histórica excepcional: está contribuyendo a proyectarla hacia el futuro como lugar de encuentro, formación y articulación de la Nueva Hispanidad.
Gracias a Olga Mohino, concejala de Oportunidades de Desarrollo; a Juan José García Galindo; al Toisón de Oro; y al Círculo de Recreo, por hacer posible este impulso.
El Congreso para la Reunificación de la Hispanidad ha reunido a más de doscientos asistentes de diecinueve países del mundo hispano. En este marco se entregan los Premios Nueva Hispanidad, destinados a reconocer a personas e instituciones que contribuyen a conservar y difundir nuestra herencia cultural.
También se impulsa el Curso de Verano de Relatores: Programa Medinense de Formación Hispanista, junto con el programa de Relatores Hispanistas. Estas iniciativas acercan el patrimonio a la sociedad mediante el conocimiento, la formación y la divulgación, y favorecen la participación de nuevas generaciones.
Todo ello consolida la vocación de Medina del Campo como sede y referente del patrimonio de la Nueva Hispanidad. Esta villa demuestra que una ciudad puede custodiar su historia y, al mismo tiempo, convertirla en una oportunidad de desarrollo cultural, cooperación y encuentro.
Medina del Campo conserva una parte esencial de nuestra memoria y contribuye a escribir el futuro de la Hispanidad.
Un patrimonio para construir el futuro
Nuestro patrimonio comprende ciudades, monumentos, archivos, tradiciones, obras de arte, conocimientos, oficios, empresas e instituciones culturales. También abarca las relaciones humanas y la cultura que dan continuidad a nuestra civilización y permiten transmitirla a quienes vienen detrás.
Esta herencia representa una oportunidad para cooperar en los ámbitos cultural, económico, empresarial y social; compartir conocimientos, impulsar proyectos, proteger nuestros bienes culturales y abrir nuevas posibilidades a nuestros jóvenes.
La Hispanidad es memoria viva y, al mismo tiempo, una empresa de futuro.
En esta tarea, las instituciones públicas, las empresas, las asociaciones culturales, las familias y cada ciudadano tienen una aportación valiosa. Agradecemos a nuestros representantes públicos cuando promueven el diálogo y la cooperación entre nuestras naciones.
La próxima XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, prevista en Madrid para los días 4 y 5 de noviembre de 2026, bajo la presidencia de Su Majestad el Rey Felipe VI, constituye una nueva ocasión para fortalecer el entendimiento y la cooperación institucional.
Desde la sociedad civil nos corresponde aportar conocimiento, promover iniciativas y desarrollar proyectos que pongan nuestra herencia al servicio del bien común. Cuando sumamos nuestras capacidades, enriquecemos el trabajo de todos y ampliamos las oportunidades de nuestros pueblos.
Una obra común para las próximas generaciones
Queremos que nuestros hijos reciban no solo el recuerdo de nuestra historia, sino también el ejemplo de una sociedad civil capaz de organizarse, colaborar y construir. Que nuestros territorios conserven su memoria, que nuestras empresas encuentren oportunidades de cooperación y que nuestras asociaciones sigan siendo espacios donde las ideas se conviertan en acciones.
Un patrimonio permanece vivo cuando hay personas dispuestas a conocerlo, cuidarlo, acrecentarlo y transmitirlo.
Por eso, desde Medina del Campo, tierra del testamento de Isabel la Católica, levantemos la mirada más allá del océano y hagamos de la memoria un compromiso, de la cultura un puente y de la unidad una obra cotidiana.
Que esta villa siga siendo un lugar donde las personas se encuentren, el conocimiento se comparta y los proyectos culturales se conviertan en realidades. Que otras ciudades, asociaciones e instituciones se sumen a esta tarea y que construyamos una red cada vez más amplia de cooperación, conocimiento y desarrollo cultural.
Que la verdad nos guíe, que el honor nos comprometa, que la fe inspire nuestras acciones y que el bien común oriente nuestros esfuerzos.
Somos herederos de una historia, custodios de un patrimonio y responsables de un futuro. Hagamos de esa herencia una obra compartida.
¡Viva Medina del Campo!
¡Viva la Nueva Hispanidad!
Ofrenda floral a Isabel la Católica
Reconocemos a nuestra madre reina y expresamos el deseo de que próximamente alcance los altares. Le ofrecemos la flor española por antonomasia, el clavel, en rojo y blanco, como expresión de nuestra gratitud y de esta celebración de la Hispanidad.
Desde la Federación de Entidades y Asociaciones Hispanistas, invito al ilustrísimo señor consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, José Alberto Díaz Pico, a ofrecer la primera flor de esta primera ofrenda floral del primer acto de celebración de la Nueva Hispanidad en la primera ciudad que la impulsa.
