Narciso Serra fue uno de los dramaturgos y poetas más prolíficos, talentosos y populares de la escena teatral madrileña de mediados del siglo XIX. Nacido en Madrid en 1830, demostró una temprana vocación por las letras y las tablas, iniciándose como actor y estrenando con enorme éxito sus primeras comedias en 1848, entre las que destacó «La boda de Quevedo», una aplaudida imitación estilística del Siglo de Oro español.
De carácter apasionado e idealista, participó activamente en la revolución liberal de 1854 (la Vicalvarada), lo que le valió ingresar en el Ejército como oficial de caballería. Sin embargo, su destino cambió trágicamente en 1861 cuando, con apenas 31 años, sufrió un ataque de hemiplejía que le causó una parálisis progresiva. A pesar de quedar postrado y perder la movilidad, continuó escribiendo de forma incansable dictando sus obras en verso. Firmó más de cincuenta piezas teatrales —como «Don Tomás o El loco de la guardilla» o «La calle de la Montera»— que se mantuvieron constantes en las carteleras de España y de los teatros de Hispanoamérica.
Falleció en la más absoluta pobreza a los 47 años. Su entierro, bajo una lluvia torrencial en la Sacramental de Santa María, congregó a los mayores intelectuales de su época; el mismísimo José Zorrilla (autor de Don Juan Tenorio) fue uno de los insignes encargados de portar las cintas de su féretro, en un sentido homenaje del Madrid literario al compañero caído.
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