Ventura de la Vega Cárdenas (Buenos Aires, 14 de julio de 1807 – Madrid, 29 de noviembre de 1865) fue un destacado escritor y dramaturgo. Hijo de Diego de la Vega, militar leonés, y María Dolores Cárdenas, nació en Buenos Aires durante el asedio inglés. En 1817, fue enviado a Madrid para estudiar. Se formó en los Estudios Imperiales de San Isidro y el Colegio de San Mateo, donde tuvo como maestros a Hermosilla y Lista, y como compañeros a Espronceda y Ochoa. Huérfano joven, eligió las letras como profesión, estrenando su primera obra teatral, Virtud y reconocimiento, en 1824. También participó en la Academia Poética del Mirto y la sociedad secreta »Los Numantinos».
De la Vega escribió poesía y comenzó a ganar renombre en los círculos literarios y sociales. En 1836, aceptó un cargo en el Ministerio de la Gobernación y supervisó el Conservatorio de Música, donde conoció a Manuela Oreiro, con quien se casó en 1838. Ese año fundó el Liceo Artístico y Literario y, desde entonces, escribió intensamente, adaptando obras de Scribe y colaborando con publicaciones como El Correo Nacional. En 1843, se convirtió en profesor de literatura de la princesa Isabel y escribió su obra más famosa, El hombre de mundo, estrenada en 1845, considerada precursora de la alta comedia.
Nombrado gentilhombre de cámara en 1846, ocupó cargos en la corte hasta 1849, cuando fue comisario regio del Teatro Español. Aunque buscó modernizar el teatro, enfrentó oposición y dejó el cargo, dedicándose a libretos de zarzuela como Jugar con fuego (1851) y El marqués de Caravaca (1853), con música de Barbieri. Tras la muerte de su esposa en 1854, se alejó parcialmente del teatro, pero fue nombrado director del Conservatorio en 1857. Aunque sus éxitos teatrales menguaron, tuvo un importante logro con La muerte de César (1862), alineada con el liberalismo del siglo XIX.
Ventura de la Vega murió antes del estreno de su última obra. Su legado, cercano a la estética neoclásica, marcó el teatro de su época. Su retrato, pintado por Madrazo, se encuentra en el Casón del Buen Retiro. Su hijo, Ricardo de la Vega, continuó su legado como libretista de zarzuelas. Está enterrado en el Cementerio Sacramental de San Isidro de Madrid
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