CEMENTERIO SAN LUIS. LA LAGUNA, TENERIFE

l cementerio de San Juan, en La Laguna, lleva su nombre por ser el lugar donde se enterró Juan Rodríguez Toste el 4 de julio de 1814, primera persona en descansar allí. Según Reyes, esta tradición de nombrar los cementerios según el primer enterrado viene de otros lugares como Santa Cruz de Tenerife. En su libro, Reyes no solo cuenta la historia del cementerio, sino que también explora la sociedad lagunera del siglo XIX, marcada por un alto porcentaje de analfabetismo y enfermedades desconocidas.

La cultura de la muerte en La Laguna también se aborda en el texto, mencionando las procesiones fúnebres que cesaron en 1843 por una epidemia de gripe y un conflicto entre la iglesia y la autoridad civil. Reyes señala que, entre otros defensores de un cementerio en La Laguna, estuvo el doctor Domingo Saviñón, especialmente después de las epidemias de 1807, 1810 y 1812.

El primer camposanto lagunero fue inaugurado tras la adquisición de la finca para tal fin, aunque el molino de viento allí instalado tuvo que ser trasladado. La ermita de San Juan Bautista se construyó tras la peste bubónica que mató a casi 6.000 personas, después de una epidemia similar que causó 9.000 muertes una década antes.

Un hallazgo interesante fue el registro de 1853 sobre personas afectadas por elefantiasis. El último entierro en el antiguo cementerio de La Laguna tuvo lugar el 25 de enero de 1983. Apenas tres días después, se inauguró el cementerio de San Luis.

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