Nacido en Madrid en 1836 y fallecido en 1873, es una figura clave en la pintura española del siglo XIX. Proveniente de una familia humilde, se formó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en un ambiente dominado por el nazarenismo, un movimiento artístico influenciado por el romanticismo alemán que buscaba revivir el arte religioso medieval y renacentista.
Huérfano desde su adolescencia, fue acogido por sus tíos y se casó con su prima Maximina. Desde 1856, su vida estuvo marcada por la tuberculosis, una enfermedad que afectó tanto su salud como sus inicios profesionales. A pesar de estos desafíos, sus amigos y compañeros, como los pintores Vicente Palmaroli y Luis Álvarez Catalá, lo apoyaron, lo que le permitió viajar a Italia en 1857. Durante su viaje, visitó ciudades como Burdeos y Nimes, donde quedó profundamente impresionado por las obras históricas de Léon Cogniet y Paul Delaroche. Sin embargo, fue en Roma donde quedó fascinado por los grandes maestros del Renacimiento, aunque sobrevivió con dificultades hasta que en 1860 recibió una pensión del Gobierno, lo que le permitió dedicarse a sus primeras obras importantes.
El primer gran triunfo de su carrera llegó en la Exposición Nacional de 1864, lo que le permitió establecerse en Madrid, donde realizó retratos tanto familiares como de encargo. No obstante, su vida artística continuó mayormente en Roma, donde trabajó intensamente, produciendo numerosos dibujos, bocetos.
Su carrera fue reconocida en varias exposiciones nacionales e internacionales, particularmente en el ámbito de la pintura de historia. En 1864, ganó la primera medalla en la Exposición Nacional con su obra Doña Isabel la Católica dictando su testamento .Muerte de Lucrecia , una »Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V, en Yuste»
En 1873, poco antes de su muerte y con su salud ya muy deteriorada, fue propuesto como primer director de la recién fundada Academia de España en Roma, un cargo que no llegó a ocupar. Su estilo maduro combinaba una interpretación personal de los mitos pictóricos de su tiempo con un academicismo internacional influenciado por Velázquez, logrando una autonomía plástica moderna que se aprecia en obras como Concepción Serrano, después condesa de Santovenia