El cementerio se inauguró en 1840 a las afueras de la ciudad, siguiendo la moda de trasladarlos desde los centros urbanos por motivos higiénicos. Este primer camposanto, como otros de la época, sustituyó las necrópolis medievales cercanas a iglesias. En 1882 se amplió con el patio 2, dedicado a Nuestra Señora de la Soledad, que acogió a la alta burguesía. Las familias Guitián, Ripollés,...








